Camino de Santiago, 730000 pasos sin ansiolíticos

Y Dios creó a los concheros, y con ellos se hizo la vereda, el escribiente vio que aquello era bueno. Y parieron las líneas que habitaban en el papel inerte, germinaron mensajes que lloraron de alegría, los caminos susurraron al viento el nombre de quiénes formaron parte de estas andanzas, y se hizo la vida absoluta en este libro.