La habitación 57

Greta vivía en una habitación de hospital, un castillo, la cama rodeada por un muro interminable con almenas, y en el centro la torre del homenaje. Una puerta enorme era la entrada de la fortaleza, la niña se estiraba y tocaba un poquito con sus pies la reja cuadriculada, si, esa que estaba imaginando para su fortificación, y que además cubría y protegía la puerta de madera del acceso.

Piensa en un foso profundo, Greta tiene los ojos cerrados pero si nos fijamos, los mueve muy rápidamente, ¿eso que quiere decir?, que sigue soñando. Shhhh, hablad despacito, todos duermen en el hospital Gregorio Marañón. Los más peques, queréis cocodrilos en las zanjas del fortín, que bestias; Greta prefiere sólo un río profundo sin nada más. Hoy si que estamos soñando cosas super chulas.

En el pensamiento dormido pasaba algo extraño, estaba cambiando todo, los colores, los olores. ¡ Alaaa!, mira un dragón, de su boca salen mil llamas, y sobre su lomo nuestra pequeña, jolín se estaba elevando hasta lo más alto del cielo, como gritaba, uyyyy ya casi no veo el castillo, es pequeño, minúsculo, acaba de desaparecer.

Muchacha, ¿sigues soñando, o te has despertado ya?, hay un armario en la habitación cincuenta y siete, es una gran caja metálica de color blanco, ¡mirad!, sale luz del hueco de la cerradura. ¿Qué puede haber dentro?, aquí nos lo estamos preguntando todos.

Se escucha una voz en la oscuridad que dice: Greta abre la puerta del guardarropa, ¿os atrevéis a mirar dentro niños? Dale a la manilla, clink, el sonido de la cerradura, y la puerta se abre de par en par, ohhh, veo una carretera que serpentea hasta esconderse ella solita, o quizás perderse, no, mejor dicho desaparece sin dejar rastro en una maraña de árboles de colores, verde, rojo, amarillo y azul, te has confundido has dicho árboles azules, siii fíjate bien son muy azules. Hemos descubierto en los sueños, un mundo paralelo escondido en el ropero de la habitación cincuenta y siete. Los brujos desde el principio de los tiempos convertimos los sueños de los niños en historias. ¿Lo sabíais?

Greta introduce un pie, a continuación el otro, ya el cuerpo entero hasta cruzar al otro lado. Tengo un poco de miedo, voy a caminar despacito sin alejarme mucho de la puerta, un paso, otro, otro, y otro más, he perdido la cuenta.

Caminaba la niña sin ruidos, no había pájaros ni tampoco palabras, ufff que terror da el camino tan solitario. Un momento, esta senda la han pintado con tiza, sube y baja, derecha e izquierda, por donde le apetece, antes me ha obligado a escalar hasta la copa de un árbol, y a continuación he tenido que saltar.

¡Oye!, la pista se está riendo, en el suelo han dibujado una gran boca que sonríe, tiene tres dientes. ¿Quién habrá pintado esa bocaza con más de mil risas?. la sonrisa más graciosa del mundo, o de los dos mundos, tres, o quizás cincuenta y siete mundos repartidos por el mundo mundial, vaya lío me estoy haciendo.

Que bonito es el bosque de los tres mil millones de colores, en lo más profundo hay un claro con seis casas, ¿pueden ser de chocolate?, al acercarse la protagonista y tocar, probar, pues si son de chocolate; las seis casas se convierten en dieciocho, chocolate blanco, negro, con leche, pasas, nueces y almendras. Dieciocho casas que eran seis, y si las miras fijamente acaban siendo doce, y todas con techos de caramelo. El cartel de bienvenida es del tamaño de un trasatlántico, dice lo siguiente: Bienvenidos al bosque de las matemáticas como a ti te gustan.

Increíble, entre las construcciones de chocolate, las brujas y brujos de Halloween en este último día de octubre celebraban que sus poderes y brujería estaban en su nivel más alto. Esta noche en el hospi, si os ponéis la ropa del revés y camináis hacia atrás, podréis comprobar cómo se os aparece una bruja o un brujo de Halloween.

Pócimas y palabras extrañas, los conjuros eran rítmicos y cantarines, las brujas se agarraban de las manos formando un gran círculo. Un terrorífico brujo removía en un caldero un líquido naranja muy denso, serían ingredientes procedentes del mismísimo infierno seguro. Cinco huevos podridos, tres sapos, dos ojos de ratón bizco, siete rabos de gato sin rabo, dos tripas de vaca. Una niña y un niño allí se encontraban, muy serios en medio de aquel aquelarre de brujas y brujos, brujería, seis gatos negros, ¡anda!, uno blanco, éste se ha perdido seguro, pensó para sus adentros la valiente Greta.

Ehhh pero, ¿que pasa?, esto no puede ser, se supone que las brujas y brujos son super maléficos; el señor con barbas y gorro puntiagudo que remueve con un cucharón el brebaje en la gran pota de cobre ¿está cocinando a fuego lento una fabada asturiana?, siii, no me lo puedo creer. La niña y el niño dicen que no quieren comer legumbres ni verduras, que prefieren chuches, pues de eso nada dice un poco enfadada la señora bruja, a comer de todo y rico para crecer fuerte.

Zzzzzzz Greta dormía, se ha despertado, jooo vaya sueño más raro, brujas y brujos que son como mamás y papás, con que hay que comer sano, así crecerás mucho. Bueno es sólo fantasía.

Al abrir el guardarropa, sorpresaaaa una nota: Nos veremos el último día de octubre del próximo año, cuéntale tu sueño al niño que ocupe la habitación cincuenta y siete. Para ti este rico plato de alubias.

Firmado: Gilda la bruja de Halloween.