Quiero arrancar los clavos de una cruz

Quiero arrancar los clavos de una cruz.

Dime como se hurga en la cabeza del demonio, con un palo acabado en punta remuevo tus respuestas, salen entrecortadas, se esconden detrás de su cara, saliva que no engrasa la verdad, no siente ni dolor ni bienestar. Miguel miente y se ríe, se ríe y escupe, devuelve en las aceras, que asco me das.

¿No sientes ni un poco de compasión, ni siquiera al pensar en esa niña, esos ojos cerrados, esa piel violentada?.

Quisiera matarlo, pisar sus días, torturarlo, lo hago en sueños, atadme las manos por favor, soy un hombre, sólo soy un hombre, tengo remordimientos pero quiero acribillarlo sin contar los cartuchos, lo hago cada noche, me envalentono y me dice en que descampado la ha arrojado.

Vigilo las ventanas de mis ojos, se escapa un, que gane el papá de Marta y nos despertamos de este tormento. La vida se ha detenido en la muerte, tengo mucha pena, se escapan mis lágrimas, soy padre de otra niña también llamada Marta.

Lo miro y veo a un papá en una cruz colgado, ¿no hay en esta tierra nadie capaz de arrancar tus jodidos clavos?, de encontrar el tormento, la pena que yace en un lugar perdido a los ojos del mundo.

Siento en el alma los amaneceres sin Marta, la desolación, coser tu corazón cada mañana.
Las estrellas salen, abren las puertas del cielo, cuando vengas conmigo te pellizcaré para despertarte.

¿Marta eres tu, o es que la noche se muere?
Soy yo ven aquí papá, no está Miguel, se pudre en el camino, no puede ver el mar, ni los girasoles.
Gracias, gracias, gracias, gracias, gracias, gracias, gracias, gracias hija mía.

Arrugas de años sin encontrar a mi niña, silencio solitario, caváis fosas, no habéis buscado lo suficiente, no os ha importado, no había monedas, solo callos de arañar los caminos, las cunetas.

Gracias, gracias ya puedo besar sus mejillas, no volveremos a ser opacos. Iros al infierno los que dabáis capas de pintura negra, para que no se viera el sufrimiento. Sois votos, sólo votos, votos, votos y ponzoña.

Los poetas y escritores alunizamos en las letras del infierno, sobre siglas de partidos buenos, muy buenos, buenísimos, malos muy malos, malísimos.

El otoño se detiene y te he encontrado.